El 12 de octubre recién pasado el gobierno decretó el estado de emergencia constitucional, en las
provincias de Arauco, Bío Bío, Malleco y Cautín, parte del territorio histórico mapuche. El 26 de octubre,
dicho estado de excepción fue prorrogado y actualmente, el Presidente de la República ha requerido una
nueva prórroga al Congreso Nacional.


El 3 de noviembre, el personal militar que ocupaba la zona disparó contra comuneros Mapuche que
transitaban por la ruta Cañete-Tirúa, asesinando al joven Mapuche Yordan Liempi Machacan e hiriendo
gravemente a tres personas y lesionando a otras tantas, entre las que se encuentran mujeres y niños.
Lo sucedido es la consecuencia reciente de tres décadas de persecución en “democracia” y de más de un
siglo de ocupación del territorio mapuche por parte del estado chileno, perpetrando y permitiendo un
despojo, persecución cultural, lingüística y política contra las comunidades y familias, mujeres, niños y
niñas, y dirigentes/as mapuche.


En los últimos 30 años, esta ocupación se ha perpetuado en sintonía con el modelo neoliberal de desarrollo
extractivista con graves consecuencias sociales, económicas, medioambientales y políticas para las
comunidades. Una de las más significativas es la persecución política y el amedrentamiento que se ejerce
contra población civil, siendo especialmente preocupante y grave la violencia en contra de las niñeces
mapuche. Los hechos ocurridos en Huentelolén constituyen una situación grave, que debemos inscribir en
un continuo de violencia que se vive día a día de manera cotidiana.


Las armas y la presencia del Ejército han demostrado no ser una vía ni un mecanismo de solución del
problema de la ocupación del Wallmapu, hacemos un llamado a cada persona que habita este territorio
llamado Chile a participar activamente de la construcción de mecanismos que apunten a la construcción
de horizontes de derechos propios de sociedades democráticas apoyando decididamente la
autodeterminación del Pueblo Mapuche.


Como parte del proceso de cambio social profundo, sentido y exigido por el pueblo chileno durante la
revuelta de octubre de 2019, está el reconocimiento de las justas demandas de autonomía de los pueblos
originarios, lo cual, lejos de significar una amenaza, representa la posibilidad de construir un país en el cual
convivamos y construyamos una vida digna, sustentable y plena.


Como chilenas/os, dedicadas/os a la antropología en Chile, nos pronunciamos enérgicamente por el fin de
la militarización y criminalización del wallmapu, apoyamos firmemente sus históricas demandas de respeto
y autonomía, y nos pronunciamos por un ALTO INMEDIATO A LA PERSECUCIÓN, REPRESIÓN y
CRIMINALIZACIÓN de las comunidades Mapuche, poniendo fin del estado de emergencia actualmente
vigente en las provincias del Bío Bío, Arauco, Malleco y Cautín y aclarando con celeridad las circunstancias
de la muerte y heridas graves y determinando las responsabilidades y sanciones correspondientes.


Firman:
➢ Colegio de Antropólogas y Antropólogos de Chile A.G.
➢ Instituto de Estudios Antropológicos de la Universidad Austral de Chile.
➢ Carrera de Antropología de la Universidad de Los Lagos.
➢ Escuela de Antropología Pontificia Universidad Católica de Chile.